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DIEZ DE VEINTICINCO
1.        Antonio ARCO. EL TEATRO SE LLENÓ DE JÚBILO Y NADIE QUERIA IRSE. La Verdad (Murcia). Domingo, 19 de noviembre de 2000.

2.        Edmundo CHACOUR. DIGNO SHAKEPEARE MURCIANO.
Diario 16 (Murcia). Sábado 30 de noviembre de 1996.

3.        Javier GONZÁLEZ SOLER. UN PASO ADELANTE. La Opinión (Murcia). 4 de abril de 2008

4.        José LUPIÁÑEZ. BECKETT O LA METÁFORA DEL DESAMPARO. El Faro (Motril, Granada). 4 de marzo de 1995.

5.        Andrés MOLINARI. NOVIA EN BLANCO ANTE RETABLO ROJO. IDEAL (Granada). Lunes, 17 de noviembre de 2003

6.        César OLIVA. ALQUIBLA ESTRENA FUNCIÓN. La Verdad (Murcia). 25 de febrero de 1990

7.        Alexia SALAS, EL CARISMA DE ALQUIBLA LEVANTA EL TELÓN DEL CERTAMEN TEATRAL DECANO DE LA REGIÓN. La Verdad (Murcia). 5 de agosto de 2006

8.        Jaime SILES. LAS REINAS DEL ORINOCO. El Cultural. La Razón (Madrid) nº 0. Domingo, 6 de diciembre de 1998.
9.        Antonio ORLANDO RODRIGUEZ. COMEDIA AMARGA DONDE LA RISA NO ES PECADO. Nuevo Herald. MIAMI. USA. Jueves 17 de julio del 2008
10.     Francisco TORRES MONREAL. WOYZCEK EN CLAVE EXPERIMENTAL. Diario 16 (Murcia). 25 de agosto de 1990


Antonio ARCO. EL TEATRO SE LLENÓ DE JÚBILO Y NADIE QUERIA IRSE.
La Verdad (Murcia). Domingo, 19 de noviembre de 2000.
Estreno: Teatro Romea de Murcia, viernes 17 de noviembre. Calificación: Muy buena.
Dos horas de representación, de fiesta –cuando Shakespeare nos lleva a la juerga deja en pañales a los vampiros de la noche-, y el público no quería despertar del sueño. ¡Eh, cuidado! Despertar del sueño fantástico que nos mantenía con los ojos bien abiertos y el oido atento a cuanto pasaba en el escenario. Una fiesta: colorista, sensual, vitalista, divertida, cómica, inteligente, vetada a la cursilería y al empalago; a los tontos de capirote y a los muermos, a los bobos y a los incautos. Se siente: cuando a Shakespeare se le trata con el respeto y la entrega que merece éste responde, desde el otro mundo, lanzando una especie de polvos mágicos sobre el cuerpo y el alma del espectador.  No pasa siempre, no está el genio inglés todo el tiempo fuera de la tumba, venga a recorrer teatros adormecidos. Claro que no. Pasó la otra noche –Teatro Romea hasta la bandera, estreno nacional del último montaje de Alquibla Teatro-, con este Sueño de una noche de verano de ritmo trepidante y sugerencias mil. Mil carcajadas, mil emociones, mil sonrisas, mil anhelos, mil deseos, mil suspiros, mil peticiones a los duendes y las hadas de la madrugada para que no se olviden de nosotros, que también somos hijos de Dios.
                Los aciertos se suceden en este baile teatral difícil de olvidar: la elección de la excelente traducción firmada por Ángel-Luis Pujante, la dirección de actores y la escenografía mediterránea –con homenaje al Mar Menor incluido, y a La Tempestad-, que firma Antonio Saura, o la música tan fuera de lugar como eficaz y afortunada que ha compuesto Salvador Martínez (desde la malagueña Desierto del Cajitán hasta la Danza de los Cuatro Huesos).
                Antonio Saura ha conseguido un montaje que deberían ver, por su bien, legiones de jóvenes. Y que gustará (debería) a todos, popr su belleza y por la profunda admiración con que se enfrenta a Shakespeare, no consistiendo que ni una sola palabra del texto se pierda y no se escuche en todo su esplendor.
                Los actores están de infarto: Esperanza Clares, una vez  más; Lola Martínez como Titania, Reina de las Hadas; Alfredo Zamora, sobre todo como Oberón; Jacobo Espinosa y Susi Espín, alucinantes, bordan sus papeles como Lisandro y Hermia; Pablo Gomis, Sergio Alarcón (encarnando a la pobre Tisbe, qué carcajadas), y Alba Saura, que hace de hada (me la pido).
                El tema: el amor. Que te quiero, que tú no a mí, que yo sí a ti, que nos amamos pero nuestro amor es imposible, que nuestro amor es posible pero no nos amamos. Otro tema: la realidad y los sueños, el mundo que controlamos y el que no, la evidencia y la magia. La magia como destino, el amor como placer y como tortura:
-Lisandro: <<Qué tal mi amor? ¿Por qué tan pálida? ¿Cómo es que tus rosas se han mustiado tan deprisa?
-Hermia: <<Tal vez por falta de lluvia, que bien podría darles con diluvios de mis ojos>>.
-Lisandro: <<¡Ay de mí! A juzgar por lo que he leído o lo que he oído de casos reales o fábulas, el río del amor jamás fluye tranquilo>>.
                Dirá en otro momento Hermia: <<Si los amantes encontraban siempre estorbos, será porque es ley del destino>>. Será, o no. Impecable el tratamiento que Saura hace de todo lo referente a la penosa compañía de actores que debe representar, ante los duques de Atenas, La dolorísima comedia y la crudelísima muerte de Píramo y Tisbe. No se pierdan a Esperanza Clares haciendo de león, no se pierdan el gozo del teatro. Total: no vayan a hacer el idiota y se lo pierdan.

Edmundo CHACOUR. DIGNO SHAKEPEARE MURCIANO.
Diario 16 (Murcia). Sábado 30 de noviembre de 1996.
Teatro Romea.

Muere un martes 23 de abril de 1616 (3 de mayor en nuestro calendario), diez días después de bajar a la tumba otro ingenio de la misma talla: nuestro inmortal Cervantes. Ambos mueren después de haber abrazado a toda la humanidad.
“Buen amigo, ¡por Jesús, detente de cavar el polvo aquí encerrado! Bendito sea el hombre que respete estas piedras y maldito el que remueva sus huesos”. Así rezaba su lápida.
“La Tempestad” y “Cuento de invierno” fueron un “canto del cisne”, y también su epitafio.
Cincuenta y dos años nada más tenía. Por grande que haya sido este genio, ha sufrido la ley común: ha tenido sus vacilaciones, sus incertidumbres, sus progresos… Este hecho no es empañar la gloria de Shakespeare, todo lo contrario, nos hace entrever al hombre, rodeándole una simpatía conmovedora.
 Esta es la palabra: “conmovedora”. Es la pasión, energía y el coraje, ¿por qué no decirlo?, de Antonio Saura, al acometer esta cima sublime.
El sueño de todo actor-director es siempre “hacer un Shakespeare”, generalmente “un Otelo” o “un Macbhet” o “El rey Lear”.
Saura fue más allá: eligió, quizás, una de las menos conocidas; por lo tanto, tenía mucho que perder, porque no había muchos puntos referenciales.
En el teatro todo forma una unidad indestructible: no es posible aislar todas las cuestiones, todos los problemas. Antonio comprendió que el Teatro es un mundo aparte. Desde aquel juvenil “Café de la Unión”, ha conseguido lo que para el escribidor es una de sus más sólidas y trabajadas “puestas en escena”; su geometría nada lineal, lo milimétrico de sus corales, así lo atestiguan.
Se piensa, con demasiado facilismo, que este tipo de teatro “no vende”. Sostendré hasta el infierno que el único teatro que “vende”, es el teatro “honrado”, el que eleva la conciencia del espectador, el que alumbra los pájaros del alba.
Se ve al tropel que la traducción fue el fruto de sudores muy hondos, sugestiva, y nunca superando el contenido de escenografía.
Hablaré de Alfredito Zamora, de la “cantera beniajanense”:  robusta su composición de Leontes, de una sensibilidad que el tiempo va afinando. Exacto el perfil por corpóreo, realizó un trabajo para recordar.
 La valía y experiencia de M.M. pesó en el escenario: actor indispensable, muy bien afinado en el ritmo y correa. Mención de una actriz que debería trabajar más: Lola Martínez. Y lo mismo de Esperanza Clares.
El cuerpo de alumnos de la Escuela, con elevado espíritu; este dignísimo “Cuento de invierno” hubiese sido un barco sin timón sin ellos. ¿Qué más se puede decir?, mi amigo. El teatro reventó en las dos funciones y devolvió la ternura a los hombres.
Para los que no se gastan en batallas enanas, se comprobó que aquí, como en cualquier lugar de la tierra, hay argamasa par aun gran teatro. Si no es así, el mismo pueblo le pedirá cuentas.
Ante este “Ave Fénix” sin par, sólo  se puede decir como Hamlet ante el retrato de su padre: “¡ESTE ERA UN HOMBRE!”

Javier GONZÁLEZ SOLER. UN PASO ADELANTE.
La Opinión (Murcia). 4 de abril de 2008
Teatro: Villa de Molina (Molina de Segura – Murcia)
Tras el estreno en Molina de Segura, el pasado martes se presentó en Cartagena la nueva producción de Alquibla Teatro: “Las amistades peligrosas” de Choderlos de Laclos, en versión de Diana de Paco y bajo la dirección de Antonio Saura. Después de una coproducción de formato medio y un infantil, la considerada como primera compañía de la Región vuelve con una producción de gran formato en plena fase de madurez creativa.
                Para abordar este proyecto la compañía no ha partido de la versión teatral de Christopher Hampton como es habitual, sino que Diana de Paco ha realizado una buena adaptación directa de la obra de Choderlos de Laclos, en la que se conserva de forma clara la relación epistolar original de la novela que mantienen los protagonistas. Aborda el tema del eterno y universal poder manipulador del sexo y la seducción ambientada en los círculos aristocráticos del siglo XVIII. Esta puesta en escena se ha ambientado en los años 60, y en ellas se mantiene el mismo juego perverso que acaba en la trágica destrucción de cuantos participan en él.
                El espacio escénico y su utilización hacen de este montaje uno de los trabajos de Antonio Saura de mejor factura. El espacio es sencillo, simbólico y muy expresivo. Dos elementos principales lo definen: una chaiselonge de grandes dimensiones y un árbol que adquieren múltiples connotaciones: El sofá representa el interior, el árbol el exterior; uno la pasión, el otro lo espiritual; uno la ciudad, el otro la naturaleza… Junto a estos elementos encontramos una pantalla en la que continuamente se proyectan infografías que van remarcando la intensidad de las pasiones o indicando el paso del tiempo y las estaciones. Todo ello con el habitual despliegue lumínico que suele utilizar el director para embellecer y subrayar la escena. Como es habitual colabora en la música Salvador Martínez, en esta ocasión con una partitura original contemporánea con evocaciones barrocas que se manifiesta puntualmente de forma incidental. Todos estos elementos forman un cuadro plástico muy bello y práctico pues, como hemos dicho, está cargado de significado y va adquiriendo otros nuevos conforme avanza la acción. La transición de una escena a otra trascurre de forma limpia y clara sin apenas movimientos, aunque implique un cambio espacial o temporal y es perfectamente entendido y asimilado por el espectador.
                Alquibla es una compañía de repertorio y tiene un elenco más o menos fijo. En este reparto encontramos a muchos de los actores habituales de la compañía en los últimos montajes y funcionan como el equipo compacto que son. Pedro Segura y Lola Martínez mantienen el duelo interpretativo entre la perversa y fascinante Marquesa de Merteuil y el Vizconde de Valmont, tan amoral y depravado como ella; Susi Espín y Jacobo Espinosa, la joven pareja manejada al antojo de los anteriores; Esperaza Clares es la virtuosa Madame de Tourvel, y Ángeles Tendero la madre de Cecile. A pesar de que hay dos personajes principales, todos los actores tienen su peso específico en esta obra, cada pieza es imprescindible en el conjunto y con esta responsabilidad se comportan. Con este montaje Alquibla Teatro da un paso adelante en calidad y muestra una vez más un acabado impecable.

JAVIER GONZÁLEZ SOLER
EXCELENTE CORONACIÓN DE UNA ETAPA
La Opinión, 9 de diciembre de 1999
Teatro Romea.

A pesar del puente la compañía Alquibla Teatro consiguió llenar el Teatro Romea el pasado sábado en la representación de la obra Paso a Nivel de Fulgencio M. Lax, lo que es una señal del poder de convocatoria de este conjunto teatral.
Una compañía de variedades se dirige a un pueblo a realizar una representación durante la nochevieja de  1999 cuando encuentra un paso a nivel que les impide proseguir su marcha. Esta interrupción se convierte en una pausa en el tiempo y, gracias a ella, empezaremos a conocer a los personajes y sus distintas circunstancias.
A través de la pieza de Martínez Lax, se puede hacer un seguimiento de la trayectoria de la compañía, y del propio autor, en los últimos años. Al inicio recuerda Esperando a Godot, montaje de 1994, y desde ese tenemos evocaciones de Auto, Las Reinas de Orinoco, y los orígenes musicales del grupo. También vemos la mano de Martínez Lax con reminiscencias de otras obras como La gasolinera. No estamos seguros de si se trata realmente de ello, pero da la impresión de ser un repaso al recorrido y una parada antes del fin de milenio como diciendo: "Hasta aquí hemos sido capaces de hacer esto. Ahora paramos, reflexionamos y emprendemos nuevos caminos". La obra transcurre con momentos de comedia y otros de amargura donde se muestran las miserias y los sueños de estos personajes que encuentran un escape en sus pequeños momentos de gloria.
Todo esto ocurre con la habitual profesionalidad a que Alquibla Teatro nos tiene acostumbrados. El espacio escénico está presidido por el paso a nivel  que da título a la pieza y el destartalado vehículo que la compañía  conduce hasta topárselo. De los grandes baúles que transportan irán extrayendo piezas de vestuario y elementos que ayudan a contar historias. Antonio Saura sabe mover la escena con inteligencia, valiéndose de la iluminación y de la interpretación para sacar el mayor partido tanto al texto como a las dotes de cada uno de los intérpretes. La sencilla escenografía, el vistoso vestuario y la hábil utilización de los medios técnicos, contribuyen a lograr un mayor realce.
En el apartado interpretativo, los cuatro actores se muestran sobrados. Esperanza Clares y Lola Martínez, las protagonistas de Las Reinas del Orinoco se comportan con la soltura y profesionalidad con que acostumbran: cantan, interpretan y derrochan desparpajo y ternura cuando la escena lo requiere. Paco Gascón hace tiempo que se destapó como un polifacético actor capaz de interpretar la más desenfadada revista y múltiples personajes cómicos. Ahora nos muestra que también puede asumir personajes dramáticos con sobresaliente eficacia. Del mismo modo, Paco Beltrán da la talla componiendo un personaje perfecto de entonación y presencia, que conmueve cuando tiene que hacerlo, y que canta y divierte cuando le toca. Se trata de un gran montaje con el que Alquibla marca la coronación de una etapa.

José LUPIÁÑEZ. BECKETT O LA METÁFORA DEL DESAMPARO.
El Faro (Motril, Granada). 4 de marzo de 1995.
Festival Internacional de Teatro de Motril.

                La representación en nuestra ciudad corrió a cargo del grupo ALQUIBLA TEATRO de Murcia, y fue acogida con interés creciente por el numeroso público que llenaba la sala. Los espectadores pasaron del desconcierto inicial que se leía en sus rostros a una progresiva identificación con el mensaje de desesperanza conformado en esa terrible metáfora del desamparo que supone <<ESPERANDO A GODOT>>. Y esto fue así hasta el punto de que se siguió con fruición el cúmulo de incidencias desconcertantes de unos personajes que son símbolos vivos de nuestras frustraciones y de la indefensión radical con la que Beckett nos concibe y concebía aquella humanidad recién salida de la segunda gran guerra.... La puesta en escena nos permitió comprobar el profundo estudio que tanto de la obra como de los personajes y del autor había realizado previamente el grupo. Resulta difícil superar lo que ya es un título que a fuer de representado ofrece a los actores casi un código interpretativo cerrado del que no es fácil alejarse. Sin embargo, el grupo ALQUIBLA supo, desde una fidelidad rigurosa al texto y una transmisión verdadera de su atmósfera y contenidos, volver a dar vida a los inolvidables Vladimir (Jose Antonio Sánchez), Estragón (Antonio M.M.) y a la pareja sadomasoquista compuesta por Pozzo (Alfredo Zamora) y Lucky (Juan Abellán), y no digamos al papel del Muchacho encarnado por la jovencísima y angelical Alba Saura, que con su tan precoz saber conquistó nuestros corazones. El grupo murciano interpretó la obra con toda dignidad e hizo además gala de una dicción de los textos, una gestualidad y un dominio de la escena de incuestionable mérito. Y es más: frente a la ortodoxia interpretativa que lleva aparejada la pieza, ellos aportaron un matiz, un componente de mediterraneidad que giñaba al espectador curtido. Nos referimos a esa silla de franjas azules y blancas; a esas noches casi celestes de luna redonda y estrellas lejanas que conseguían los juegos de luces y que nos daban la impresión de un cielo de Belén; o a ese referente lleno de ternura que traía a escena la pequeña Alba; además de a la expresión dramática convencida de su dimensión de espectáculo, hecho asumido por la totalidad de los actores. Esos componentes matizan, a nuestro modo de ver, la dureza, la desnudez, la falta de concesiones, el vacío, en suma, con el que Beckett relaciona su drama, porque es el suyo un mundo oscuro, sin héroes, ni momentos sublimes, sin divinidades ni grandes hechos, y nada queda finalmente en el: todo es paisaje de la desolación, todo es vacío metafísico, nada permanece, salvo residuos, desechos, escombros, el batacazo triunfal como recuerda Richard Eltmann... esta obra llegó al público que acogió con largos aplausos la rigurosa puesta en escena llevada acabo por este equipo de jóvenes actores. Tras la representación muchos espectadores permanecieron en la sala, en la que tuvo lugar un coloquio con los miembros casi al completo (faltaban Esperanza Clares y Lola Martínez), quienes, en tono distendido, nos refirieron detalles sobre su trayectoria de más de 10 años como grupo estable, dedicado al teatro de forma totalmente profesional y quienes desvelaron aspectos de su trabajo, de asimilación del autor y de su mundo, aportando anécdotas que permitieron ver el proceso de adaptación y los tanteos previos que les condujeron al resultado final. Y es que Beckett ofrece un juego inmenso para el actor con hambre de teatro y, a pesar de sus muchas exigencias lingüísticas, gestuales o de mensaje, deja también vía libre a través de una de sus más excitantes virtudes: la de ser un rompedor, un provocador, un rebelde, y nunca, como afirmaba en su edición Pablo Palam, "aquella especie de sedante literario que asegura un sueño feliz y reposado". ¡Es dinamita!. La mejor dinamita avalada nunca por Alfred Nobel.

Andrés MOLINARI. NOVIA EN BLANCO ANTE RETABLO ROJO.
IDEAL (Granada). Lunes, 17 de noviembre de 2003
Teatro: Alhambra, días 14, 15 y 16 de noviembre. Lleno.
Recuerdo el retablo que hay en la iglesia de mi pueblo. Lo engalanaban para las bodas y la novia se le quedaba mirando fijamente durante la ceremonia. Allí se abigarraban los santos con las cabezas de los monstruos, las volutas que parecían moverse con el titileo de las velas, imágenes perpetuas y estáticas dentro de su hornacina.
Luego supe lo que era el barroco, el borde de la extralimitación, el gusto por la sobreactuación.
Todo ello ve vino a la memoria al ver estas "Bodas de Sangre" montadas por Alquibla. Aquí también los actores permanecen en su retablo rojo, a veces estorbando la intimidad de alguna escena; tampoco entran ni hacen mutis los objetos. Diríase que es la tragedia la que pasa por los hombres más que los actores los que pasan por el escenario.

Recuerdos

El suelo parcelado como huerta y secano es mi sugerencia barroca de un altar con su predela y sus calles. El aljibe, con agua prisionera, se me aparece como sagrario en tierras de sed secular. Permiso para recordar a "Yerma", como el adaptador recuerda a "Poeta en Nueva York" cuando estamos en plenos Campos de Níjar.
Y el barroco derramándose por la tierra yerta y tratando de empapar al terrón achicharrado por la pasión humana y por el fuego solar. Extralimitación en las luces que insisten en lo rojo, como es obvio, y juguetean con los cuerpos revueltos una y otra vez por el escenario como fieras enjauladas.
Interpretación como volutas, bellísima en la curva del verso o en la inflexión que presagia la tragedia, más discutible en momentos como la ebriedad del novio o en el diálogo entre la luna y la muerte.

Voces genuinas

Voces genuinas, pronunciaciones sin academia; me gustan esas voces atipladas o gangosas, tan naturales, lejos del hablar clónico de los actores de ahora. Retablo una vez más imaginado en el murallón del fondo que niega toda posibilidad de horizonte. Sumidero central de las ansias, pechos al aire como única libertad profana.
Ritmo mejorado con el discurrir de la hora y media. Ático final muy prolongado para regodeo estético que rubrique lo barroco y sea postre que deje buen sabor de boca.

Este montaje, como el retablo de mi pueblo, posee tanta seducción que no se puede apartar la mirada de él durante toda la ceremonia.

César OLIVA. ALQUIBLA ESTRENA FUNCIÓN.
La Verdad (Murcia). 25 de febrero de 1990
Teatro: Sala Casablanca (Alcantarilla – Murcia)

 Hace una semana, en la sala Casablanca de Alcantarilla, un grupo de privilegiados tuvimos ocasión de asistir al estreno de la última producción de ALQUIBLA: 013 VARIOS: INFORME PRISIÓN. Se trataba de una especie de première para colegas y amigos que, al tiempo, pudiera servir de referencia para lo que llegue a ser el espectáculo.

No debo añadir una sílaba más al respecto, cariño y admiración que tengo por Alquibla, porque desde sus orígenes han sido constantes animadores del panorama teatral murciano. El estudio, dedicación y rigor con que acometen sus trabajos han tenido fiel reflejo en su trayectoria, ya que han pasado de ser modesto nada más, a algo mucho más serio y meditado. Los productos de Alquibla tienden a la profesionalidad más coherente del panorama del teatro regional de los últimos años. Por eso, y nada más por eso, sus salidas son esperadas cada vez con más expectación.

Dado que la sesión de Alcantarilla tuvo todos los visos de preestreno, y que no me corresponde a mi juzgar la valía o no del espectáculo, me limitaré a trasmitir la primera impresión de “013: varios informe prisión”, sin ánimo de decir ni si quiera la penúltima palabra del mismo.  El último estreno de Alquibla supone un llamativo y arriesgado quiebro en la personalidad del grupo. Cuando yo al menos esperaba una salida abiertamente profesional, en tono, producción y espectáculo, me encuentro con el más experimental de sus trabajos, aquél en que mejor se nota el gusto del creador, sin concesión alguna hacia el público.

Encardinado en referentes tan nobles como Els Joglars, y tan cercanos como el propio colectivo Arena – en cuya sede se hizo la representación que comentamos -, Alquibla escenifica una especie de informe, por medio del cual una hipotética sociedad intenta formar la sus delegados-espectadores a través de diversas historias, estructuradas en forma de escenas independientes. Para ello, los actores hacen ellos mismos de doctores, de pacientes, anuncian los casos, los catalogan, e incluso provocan cuantas salidas a la sala sean posibles para calibrar el nivel de esquizofrenia de una organización que forma así a sus delegados.

No es momento, ni lugar, para analizar la recepción del espectáculo, y el perfecto acomodo entre el esfuerzo del escenario y la buena disposición del espectador. Pero no quiero terminar esta impresión sin recordar lo que más me interesó del preestreno. Junto al entusiasta tono de los actores – en donde empieza a brillar la veteranía de Lola Martínez -, sigue llamándome la atención el encanto que da este grupo a sus producciones, que llega a convencernos de cuanto pasa en el escenario más de lo que normalmente nos produciría los textos que proponen, y con las artes que lo ejecutan. En este caso concreto, yo animaría a Alquibla a que hicieran otro informe, este teatral, sobre la recepción que produce, en muy distintos lugares, 013:varios informe prisión, espectáculo tan peculiar como sugestivo.

Alexia SALAS, EL CARISMA DE ALQUIBLA LEVANTA EL TELÓN DEL CERTAMEN TEATRAL DECANO DE LA REGIÓN.
La Verdad (Murcia). 5 de agosto de 2006
Festival Internacional de Teatro, Música y Danza de San Javier (Murcia)

No muchos festivales de teatro son inaugurados por la brisa que mece los decorados. Los altos telones que arroparon la comedia que inspiró a Mozart, Las Bodas de Fígaro, cobraron vida con el viento minutos antes de aparecer los actores murcianos de Alquibla, encargada este año de abrir la 37 edición del certamen. Una magia fugaz de breves instantes, que dio paso al carisma y veteranía del reparto habitual del grupo murciano, metido en la moda del siglo XVIII para representar una divertida comedia de Pierre Agustín Caron de Beaumarchais. La apertura contó con todos los ingredientes para avivar el encanto del teatro: música en directo del Cuarteto Saravasti, sutil y cortesana, vestuario colorista de Gema de Dios, ambientación impecable y las tablas de los actores murcianos, que ya han representado la obra en varias ocasiones y se desdoblan con graciosa agilidad.
                Esperanza Clares con su carisma habitual, del que saca partido en cada comedia; Lola Martínez con momentos de brillante lucidez escénica; pero sobre todo, inspirados e iluminados que debieron llegar al Mar Menor, Alfredo Zamora y Pedro Segura, con sus seis interpretaciones –tres personajes cada uno- se emplearon para dejar con la boca abierta al abundante público que asistió a la apertura del Festival. Genial fue la interpretación de Atagansos por Alfredo Zamora, quien compone un personaje singular, tartamudo y de cojera balanceante, que se convierte en una joya de la comicidad. Impecable en la piel de Juan Salomón, uno de los burgueses agitadores que contribuyen a desencadenar la Revolución Francesa. La función se traslada cuatro años antes de la Revolución, <<el momento en el que las personas decidieron ser personas>>, como afirma el grupo en su representación. Así que Juan Salomón-Alfredo Zamora dice cosas como <<el hombre es capaz de asaltar los cielos>>, <<todos somos iguales ante la ley>>, <<fraternidad>> y alturas parecidas, con un convencido aplomo que despierta el instinto  revolucionario y las ganas de lanzarse a las trincheras. Encarna en definitiva el fondo libertario y de cambio que bullí en el ambiente de aquella sociedad prerrevolucionaria y decadente, el pálpito latente del cambio. El Beaumarchais de Pedro Segura es también palabras mayores. Su borracho despierta la misma admiración que su gravedad en el papel de malo bueno que encarna en Beaumarchais, el comprometido con piel de escéptico, al estilo del Ricks de Casablanca o del Ret Battler de Lo que el viento se llevó: <<Vendió las armas a los americanos en su Guerra de Independencia, aunque los ingleses las hubieran pagado mejor>>, le recuerda Juan Salomón para arrebatarle su careta de despreocupado.
                Dirigido por Antonio Saura, Alquibla une música deliciosa y buen teatro, ayudado en algunos momentos por esa suave brisa encargada de mover y dar vida a los decorados y, de paso, dar aliento a los espectadores. Es la propuesta del 37 Festival de San Javier, igual que en sus inicios, emociones y brisas fugaces.

Jaime SILES. LAS REINAS DEL ORINOCO.
El Cultural. La Razón (Madrid) nº 0. Domingo, 6 de diciembre de 1998.
Teatro: Círculo de Bellas Artes.  Festival Argentaría de Madrid.

                Una escenografía muy económica y una acción, cuyo marco es la cubierta de un buque, sirven a Antonio Saura para crear un inusitado y sorprendente hallazgo teatral.  Y ello sin que el espectador ni el público sepan ni cómo ni por qué.  Ese es su mérito y esa es su magia: el contraste entre la ligereza de las situaciones y la profundidad del contenido, la contraposición entre el aéreo carácter de sus formas y la eficiencia de su exactísimo decir.  Las dos actrices que articulan esta "muñeca rusa" de fúlgidos diálogos -Lola Martínez y Esperanza Clares- cantan y dicen a la vez: ejecutan un baile que es algo más que danza, porque interpretan nada menos que la metáfora de la vida entendida como río, como viaje, como navegación.  Las dos tienen oído, las dos saben moverse y las dos siguen un principio rector; las dos discuten, las dos relatan, las dos parodian; y las dos conocen toda la difícil semántica del gesto y recorren toda la sensual y sensible coloratura de la voz.
                Antonio Saura posee un exigente y personal concepto de la teatralidad y del espectáculo: de lo que es el movimiento cómico y de cómo se crea y se produce en él la multiplicación de lo real.  En su modo de hacer hay un muy alto componente plástico, pero también un elemento ético.  Su idea del teatro es beckettiana, pero su visión parece esperanzada: nos deja solos frente a lo posible, pero nos salva con un humor poético, mezcla de la sabiduría del payaso y del sentido trágico del "clown".  La historia de la vida se ve y se vive en la cubierta de este barco, en el que lo que podría ser desesperanza se convierte en vivencia íntima del mundo y en una angustia cómica poco frecuente en nuestra dramaturgia.
                “Las reinas del Orinoco” es mucho más que una comedia musical: es una imagen de la verdad que hay en nosotros mismos. Antonio Saura demuestra aquí ser dueño de un espacio y también de una técnica, de una idea de teatro y de su rigurosa y medida realización: con muy pocos medios compone una verbena metafísica, en la que la música y los colores fucsias acompañan los ritmos de la memoria y las intermitencias del sueño, de la alegría y del dolor.  La canción aquí es un biografema porque hay aquí mucha experiencia biográfica asumida, traducida e interpretada en clave de tristeza, de ironía, de espejismo y de humor.  El resultado es lo que antes se llamaba una obra bien hecha, que enriquece el sistema perceptivo del público y que facilita algo tan difícil como el encuentro consigo mismo por parte del espectador.

Antonio ORLANDO RODRIGUEZ. COMEDIA AMARGA DONDE LA RISA NO ES PECADO.
Nuevo Herald. MIAMI. USA. Jueves 17 de julio del 2008
Festival Internacional de Teatro Hispano de Miami (USA)

En un pequeño pueblo de la España profunda, dos hermanas que poco más y se quedan ''para vestir santos'' esperan el día de su boda y, también, la llegada de su trilliza Conchi, la rebelde de la familia, que tiempo atrás se fue a vivir Madrid. Corren los primeros años de la década de 1980 y durante esa larga madrugada Marijose, una de las novias, exterioriza sus dudas y temores. ¿Realmente debe casarse con un hombre mayor que ella, y viudo dos veces, al que no ama? Amelia, más sensata y pragmática, intenta alejar esas ideas de la cabeza de su hermana. ''¿Crees que yo estoy loca de pasión?'', argumenta. ``¡Eso no pasa más que en las canciones!''.
La llegada de Conchi, la oveja negra, echa más leña al fuego. Y es que estas trillizas que, al nacer recibieron tres mil pesetas y un coche-cuna triple como regalo del generalísimo Franco, tienen sensibilidades y formas de pensar muy diferentes. En especial Amelia y Conchi, verdaderos polos opuestos: mientras la primera vive intensamente la movida madrileña, disfrutando de las libertades y los excesos de la recién estrenada democracia, la segunda defiende a capa y espada las ideas morales y los patrones de conducta que le inculcaron cuando niña.
La primera mitad de El día más feliz de nuestra vida, de la compañía murciana Alquibla Teatro, tiene indudables aciertos dramatúrgicos --en especial los diálogos chispeantes y cáusticos, que definen los caracteres de las mujeres-- y un montaje dinámico que usa creativamente el espacio y la banda sonora. Pero tras ese correcto, pero nada excepcional inicio, llega lo verdaderamente bueno. Una segunda parte que evita retomar la acción en el momento en que Marijose, frente a la ventana del dormitorio, está ante la disyuntiva de aceptar un matrimonio de conveniencia o cambiar el curso de su vida, y nos sorprende con un inesperado juego temporal. La trama retrocede a principios de los 1960 y las hermanas reaparecen en la víspera de su primera comunión --y de su octavo cumpleaños--, transformadas en tres niñas que comparten, además la misma cama, los mismos temores (a Dios, al pecado, al infierno, a la sangre de Jesús y de la Virgen y a todo tipo de terribles castigos) si desobedecen lo que se les inculca en la catequesis.
Las oraciones recitadas de un tirón, las cómicas disquisiciones sobre lo que es o no es pecado y el rol de inquisoras que desempeñan Conchi y Amelia para salvar el alma de la ''pecadora'' Amelia convierten el formidable segundo acto en vitriolo puro, en una sátira incendiaria contra la educación represiva y llena de tabúes que prosperó durante el franquismo y cuyas secuelas aún se hacen sentir. Texto y montaje ponen de manifiesto un profundo conocimiento del mundo de la niñez, de sus fantasmas y sus juegos, y revisan la historia reciente con parlamentos como el que vocifera Conchi para amedrentar a Marijose: ``La Guardia Civil te va a romper el cuello con el garrote por pecadora''.
Lola Martínez, Susi Espín y Esperanza Clares (Amelia, Marijose y Conchi, respectivamente) logran el milagro de transformarse en tres auténticas niñas, tan inocentes como monstruosas, gracias a un exquisito trabajo corporal y de voz. Lo que habría podido ser una caricatura, se convierte en una búsqueda de esencias que logra tocar el corazón de los espectadores y hacerlos partícipe, incluso entre risas, de un estremecedor drama infantil. Escenas como la lectura en alta voz de una revista Hola de los 1960, donde se enaltece ''el sometimiento a una voluntad más fuerte'' como la mayor virtud de las mujeres, o la recreación de los jingles radiofónicos de la época son momentos virtuosos en esta farsa sobre el universo doméstico femenino y sus vínculos con la tríada represión-sumisión-fanatismo.
Con esta comedia amarga, que nunca se lastra con aburridos mensajes o tesis feministas, la dramaturga Laila Ripoll, el director Antonio Saura y tres actrices especialmente dotadas para la comedia nos hacen reír hasta las lágrimas y, al mismo tiempo, reflexionar sobre una generación a la que le tocó crecer en un contexto donde todo era ``pecado, pecado, pecado''.• 

Francisco TORRES MONREAL. WOYZCEK EN CLAVE EXPERIMENTAL.
Diario 16 (Murcia). 25 de agosto de 1990
Festival Internacional de Teatro, Música y Danza del Mar Menor (San Javier – Murcia)
Calificación: Muy buena.

                El grupo murciano Alquibla, que se arrancó en 1983 con humor y costumbrismos locales, se ha desviado con Antonio Saura hacia un teatro de nuevas tendencias, hoy por hoy con muy pocos espectadores. En este teatro, el trabajo del ritmo, a base de movimientos acompasados por una música moderna, por los ruidos de los pies y de los propios objetos, es esencial.
Pues bien, Alquibla, concilia el experimento formal de cuerpos, movimientos y volúmenes escénicos, con la dicción íntegra de un texto dramático, Woyzeck, escrito hace un siglo y medio. Todo un reto. Digamos, no obstante, que se trata de un texto sincopado, donde los cuadros discontinuos suplantan a los tradicionales actos; de un texto escrito en una poética de la deformación que se adelanta en un siglo al expresionismo; de un texto que ya ha tentado a muchos directores (En él se nos da cuenta de la triste historia del soldado Woyzeck, carnudo y apaleado, de que hasta su propia mujer se mofa).

 Las ideas dramatúrgicas de Fuensanta Muñoz Clares y la dirección de Antonio Saura son enteramente acertadas; la música, y su interpretación en vivo (cosa que siempre es de agradecer), logra crear un clima y proporciona el ritmo adecuado al juego actoral; la luz, pobre y escasa, destaca sombras y siluetas, sobre el negro dominante, aunque a veces quede desenfocada; la  escenografía crea un ambiente apropiado (un buen acierto los espacios tras la tela), aunque nos parece en exceso simétrica y rectilínea. Los actores se mueven bien en los ejercicios de grupo. Finalmente el espacio abierto de San Javier resulta inapropiado. En él podemos admirar el trabajo. Pero éste no nos conmociona.
 



BODAS DE SANGRE

2003 - 2006


LA CRÍTICA HA DICHO...
 
 
ENRIQUE HERRERAS * Levante (Valencia), sábado, 4 de junio de 2005
Intenso Rito. (...) Antonio Saura (...) se ha lanzado, desde el primer instante, por el matiz alucinado. Esto es, olvidar todo parecido con el realismo, para proponer un rito escénico. Un rito que nace, en esta dramaturgia de José Ramón Fernández (...) desde el punto de vista de la madre. De ahí surge una perfilada y ceremoniosa estructura escénica, sin apenas elementos que distorsionen el propio misterio que se intuía en el escenario. Destaca el trabajo de integración de escenografía y actores en un todo. Los intérpretes están presentes, participan a modo de coro, con sus silencios, con sus palabras, con sus canciones. (...) en general, el ritmo, el movimiento escénico y el universo sonoro alegran la vista y el oído. Una agraciada calidad plástica (inmensa iluminación). Conmueve e inquieta. (...) El conjunto actoral realiza  un trabajo armónico y coherente, está bien entonado en general. (...) En suma, nos ha sorprendido gratamente este grupo (se llama Alquibla) proveniente de Murcia.
 

MAGDA RUGGIERI * Revista Assaig de Teatro, nº 45.
Tras una gira por toda España, llega a Madrid este interesante espectáculo que subyuga al espectador desde el principio hasta la última escena. José Ramón Fernández, (...) ha realzado aún más la gran obra de Lorca (...) perviven la insistencia en las fuerzas ocultas de la naturaleza, no controlables, y capaces de hacer enloquecer y destruir, así como el cuchillo y la navaja, signos fascinantes y funestos omnipresentes en la obra, o el tema del caballo, símbolo de sexo y muerte. (...) La acción es la materialización escénica del recuerdo obsesivo de la madre, (...)  El adaptador convierte la ceremonia en un flash (...) y comienza la parte vertiginosa de la obra, subrayada por la repetición obsesiva de la frase No la dejes sola que refleja la fatal atracción sexual entre ellos, arrastrados por fuerzas telúricas imposibles de dominar. Comienza así la persecución de los amantes. El espectáculo adquiere un ritmo veloz y se utilizan fragmentos del Diálogo del Amargo. La obra de Lorca no muestra la lucha. En el espectáculo se simboliza a través de un abrazo mortal entre los dos rivales mientras la luna, fuerza natural y signo de fatalidad, exhibe los cuchillos y asiste al sacrificio como los dioses de Eurípides en Las bacantes, y un actor, ahora encarnación de la muerte, recita, sentado al borde del escenario, un poema desolador del poeta granadino: Gacela de la muerte oscura. El último acto está reducido al mínimo, limitándose a cuatro monólogos y algunos versos de José Ramón Fernández para los que se ha utilizado la música de los auroros, cantos fúnebres murcianos. El montaje de Antonio Saura es muy moderno y la escenografía recrea en una única solución todos los espacios. (...)  La modernidad del decorado alcanza todavía más vigor con la música creada expresamente por Salvador Martínez y la intensidad del texto lorquiano. Los actores alcanzan un alto nivel, sobresaliendo Ángeles Tendero en el papel de la Madre. El montaje (...)  fuerte impacto y gran potencia expresiva y refleja un trabajo serio y minucioso.
 
 

MANUEL SESMA S. PRIMER ACTO Nº 305 - Nov. 2004
 
La Feria contó con (...) notables propuestas sobre textos conocidos. Alquibla Teatro, de Murcia, propuso Bodas de sangre, de Federico García Lorca, desde una perspectiva hermosa del mundo rural murciano, basada en un tratamiento popular de la obra, en la evocación de paisajes, con bellas canciones en vivo. En este sentido, la música tradicional murciana tomaba protagonismo junto a cierto acento regional, aunque dentro de una recitación un tanto retórica. La espectacular escenografía complementaba un diálogo rico y sugerente, incidiendo en el primitivismo de la naturaleza y en toda la fuerza del sentimiento popular; se jugaba con los cuatro elementos de agua, fuego, aire y tierra con gran belleza y significación.
 
 

JERÓNIMO LÓPEZ MOZO. MADRIDTEATRO.NET. 25 de septiembre de 2004.
Alquibla Teatro se ha acercado a Bodas de sangre con respeto y talento. Con respeto, porque ha ofrecido el texto que Lorca escribió. Hay una dramaturgia, encomendada a José Ramón Fernández, en la que no existe la más mínima voluntad de corregir nada, porque nada hay que corregir (...) Con talento, porque (...)  ha sabido encontrar una vía original, que se manifiesta, tanto en la puesta en escena, como en el traslado de la acción a la región murciana. (...) La licencia geográfica no es, en absoluto, disparatada. (...) son muchos los detalles que nos remiten al universo murciano. Entre los más significativos, algunas de las aportaciones musicales, como la salve de Auroros que cierra el espectáculo, tradicional canto fúnebre de raíces levantinas que sólo permanece vivo en Murcia.     Respecto a la puesta en escena, Antonio Saura, su responsable, ha situado la acción en la cabeza de la madre. (...) En la práctica, esa idea se traduce en que todos los personajes permanecen casi siempre en el escenario, formando una especie de coro que gira en torno a esa anciana que, presa de la fatalidad que preside su vida, parece prestada por la tragedia griega (...) logrando momentos de gran tensión dramática (...) Saura ha buscado y hallado una estética acorde con la dureza del escenario de la tragedia y el lenguaje del poeta, en la que el agua que empapa la tierra seca es el elemento clave. (...) sorprende gratamente la belleza de las voces de los actores (...) el trabajo de todo el elenco es notable.
 

Prensa VII Feria de Teatro de Castilla-León en Ciudad Rodrigo (Salamanca.)
 
La Gaceta (24.08.04):
(...) Alquibla emocionó al público con el montaje de la obra de Lorca. (...) emocionó a los espectadores que llenaban totalmente el Teatro Nuevo. (...) no pudo tener mejor comienzo la VII Feria de Teatro de Castilla y León.
Tribuna de Salamanca (25.08.04):
(...) los actores y actrices de la compañía marcaron ya el altísimo nivel (...) impresionante interpretación (...). El público, que llenó el teatro, siguió con gran interés el desarrollo de esta puesta en escena, que de forma brillante levantó el telón.
El Mundo-Castilla y León (25.08.04):
(...) éxito de público garantizado de antemano (...) el Teatro Nuevo registró el primer lleno. (...) mezcla la modernidad del decorado, la música clásica y la contundencia del texto de Lorca, (...) para captar desde el primer minuto la atención del espectador. (...) pudieron comprobar la experiencia de esta compañía y la intensidad que le mete al texto lorquiano. Alquibla ofreció un espectáculo lleno de fuerza, donde las imágenes eróticas no estuvieron ausentes y causaron gran impacto.
ABC-Castilla y León (25.08.04):
(...) "Bodas de Sangre", primera en agotar el aforo.
El Adelanto (25.08.04):
El primer lleno con "Bodas de Sangre", completo desde hace días el aforo.
El Adelanto (15.08.04), en "Revista oficial de Ciudad Rodrigo":
"Bodas de Sangre", toda una referencia (...) presenta (...) una versión basada en el mundo de Lorca, susurrada por el agua, por la inquietud de la noche a la orilla del río Segura y atravesada por el escalofrío de augurios que ponen  un puño dentro del pecho.
 

MARÍA CUELLAR * MERCADO (Murcia), 6 de febrero de 2004
(...) Un magistral trabajo que ha puesto de acuerdo a las muchas veces irreconciliables público y crítica llenando por igual aforos y páginas de periódico. Antonio Saura, su director, bien puede vanagloriarse de ser profeta en su tierra (...) con su equipo, demuestra que habiendo talento y experiencia sobre las tablas no hay crisis que se le resista (...) un ambicioso montaje con el que están llenando teatros por toda la geografía española, (...) Además de la extraordinaria interpretación del elenco de actores, la música juega un papel indiscutible (...) Alquibla hace años que cruzaron las fronteras y están presentes en certámenes y festivales de teatro de toda España (...)
 

ANTONIO MOLINARI * IDEAL (Granada), 17 de noviembre de 2003
Recuerdo el retablo que hay en la iglesia de mi pueblo. (...) Luego supe lo que era el barroco, el borde de la extralimitación, el gusto por la sobreactuación. Todo ello ve vino a la memoria al ver estas "Bodas de Sangre" montadas por Alquibla. (...) Diríase que es la tragedia la que pasa por los hombres más que los actores los que pasan por el escenario. (...) El suelo parcelado como huerta y secano es mi sugerencia barroca de un altar con su predela y sus calles. El aljibe, con agua prisionera, se me aparece como sagrario en tierras de sed secular. Permiso para recordar a "Yerma", como el adaptador recuerda a "Poeta en Nueva York" cuando estamos en plenos Campos de Níjar. Y el barroco derramándose por la tierra yerta y tratando de empapar al terrón achicharrado por la pasión humana y por el fuego solar. Extralimitación en las luces que insisten en lo rojo, como es obvio, y juguetean con los cuerpos revueltos una y otra vez por el escenario como fieras enjauladas. Interpretación como volutas, bellísima en la curva del verso o en la inflexión que presagia la tragedia, (...) Voces genuinas, pronunciaciones sin academia; me gustan esas voces atipladas o gangosas, tan naturales, lejos del hablar clónico de los actores de ahora. Retablo una vez más imaginado en el murallón del fondo que niega toda posibilidad de horizonte. Sumidero central de las ansias, pechos al aire como única libertad profana. Ritmo mejorado con el discurrir de la hora y media. Ático final muy prolongado para regodeo estético que rubrique lo barroco y sea postre que deje buen sabor de boca. Este montaje, como el retablo de mi pueblo, posee tanta seducción que no se puede apartar la mirada de él durante toda la ceremonia.
 
 

JOSÉ ANTONIO TRIGUERO * La Opinión (Málaga), 11 de noviembre de 2003
Con el teatro de Lorca ocurre, en un sentido social, lo mismo que con los grandes trágicos. (...), su dramaturgia reúne una mitología netamente andaluza, sentimiento trágico y lirismo exacerbado repleto de símbolos, y da lugar a un teatro popular cuyo referente máximo es "Bodas de sangre". Alquibla Teatro da la vuelta al tipismo andaluz, al costumbrismo melodramático, y se decanta por ofrecer literalidad a las acciones y carnalidad al texto. Han creado un espectáculo complejo donde la historia se reconoce pero deja de ser convencional. En vez de lectura superficial, se universaliza el tratamiento. Brecht, teatro de la crueldad, literatura, letanías, tragedia, coros en foto fija, simultaneidad, naturalismo e histrionismo y una decidida frontalidad en el planteamiento escénico e interpretativo. El resultado es emocional y poético. El valor literario se subraya gracias a la entrega de los actores, (...) las partes cantadas están construidas como un rito fluido y silente. Los cuadros y escenas hilados en movimiento son pequeñas viñetas que reconstruyen la historia y uno de los mejores hallazgos del espectáculo, así como la madre justiciera y vengadora, los recursos escenográficos y la iluminación. (...) La muerte representada en el abrazo de los dos amantes masculinos es ejemplo del fruto logrado, un Lorca más universal, menos anodino y arquetípico, cosa que en la caracterización de personajes se deja intacta en gran parte de la obra al igual que en la devoción hacia las palabras del trágico andaluz que quizás merecieran más transgresión, aún a disgusto de un muy respetable ídem, ese que se sabe de memoria el desenlace de estas bodas. Los que si no ven sangre no quedan satisfechos.
 
 

JOSÉ ANTONIO SEDEÑO * El Sur (Málaga), 10 de noviembre de 2003
'Bodas de sangre' es, posiblemente, uno de los textos más conocidos y representados de Lorca. A principios del siglo XXI constituye un patrimonio indiscutible de nuestra cultura que ha adquirido un valor universal. Esto significa, en la práctica, que resulta imposible realizar una lectura nueva desde una actitud inocente. El público reconoce el texto y sabe muy bien cómo terminará la historia. La puesta en escena de Alquibla Teatro admite esta circunstancia y plantea una lectura no convencional del texto que manipula deliberadamente la presentación de los acontecimientos, al mismo tiempo que subraya la identificación de la compañía murciana con la situación, el ambiente y los personajes. El drama ya ha sucedido cuando se inicia el espectáculo. El montaje va ofreciendo momentos sucesivos que nos descubren las ilusiones, sentimientos e ideas de todos los personajes implicados en la acción. Un juego colectivo que, si bien en algunos momentos resulta muy sugestivo y enriquece la imagen que tenemos de ellos, en otros lastran de manera decisiva el ritmo de la obra sin aportar nada nuevo. No obstante, el trabajo en su conjunto resulta de una enorme frescura y consigue sorprendernos. Un trabajo valiente,honesto y bien reflexionado.
 
 

CARLOS GIL * Revista ARTEZ, 7 de octubre de 2003
Alquibla Teatro estrenó en el Teatro Guerra de Lorca, una dramaturgia de José Ramón Fernández sobre Bodas de sangre de Federico García Lorca. Un montaje de buen formato, con un buen espacio escénico, y un lenguaje que busca una carnalidad en los personajes que se desenvuelven dentro de unas coordenadas de drama moderno, lo que le dota de una lectura más cercana.
 
 

ANTONIO ARCO * La Verdad (Murcia), 5 de octubre de 2003
(...) hermoso, poético y descorazonador montaje que Antonio Saura ha hecho, con enorme pasión, de Bodas de Sangre, (...) brutal poema escénico –que José Ramón Fernández ha tratado en su dramaturgia con absoluto enamoramiento, incluyendo con tino en el montaje los versos de la Gacela de la muerte oscura, justo en el momento luminoso y extraño en el que Leonardo y el Novio se funden en un abrazo de muerte -, que trata sobre la violencia y el odio, la irracionalidad del amor, la muerte en vida y la tristeza (...) Antonio Saura y el excelente equipo de profesionales del que se ha rodeado han puesto en pie un espectáculo sobrecogedor (...) La escenografía incendiaria y la fantástica banda sonora de Salvador Martínez juegan a favor del director para crear un clima que por momentos corta la respiración y que atrapa al espectador de principio a fin. (...) Los actores (...) entregados a la causa y envenenados por el teatro, pueden estar orgullosos de su trabajo. Actores a los que por suerte para la escena murciana se ha unido -¡bienvenida! – Ángeles Tendero en el papel de la Madre.
 
 

JAVIER GONZÁLEZ SOLER * La Opinión (Murcia), 4 de octubre de 2003
(...) todo un acontecimiento social que reunió a la práctica totalidad de representantes del mundo del Teatro y la Cultura. (...) Una apuesta en la que profundidad dramática y estética se unen en un desgarrador abrazo al servicio de este trágico poema. (...) (que) José Ramón Fernández, (...) embellecido aún más (...) espacio escénico (...) concebido para subrayar el drama. La delicada iluminación despliega toda su fuerza para crear poderosas imágenes con gran potencia expresiva. (...) Las escenas se desarrollan con ritmo muy bien templado, enérgico, contenido o desatado según el momento. La música de Salvador Martínez (...) se eleva a una dimensión superior en perfecta simbiosis con iluminación, escenografía y movimiento. (...) sobrecogedor el uso del coro: un hombre de la tierra y una muchacha de la tierra, que cuando se desata el drama se transmutan. (...) reparto con solvencia desde sus distintos cometidos, en una obra en la que el elenco completo actúa como un equipo compacto, bajo la magnífica dirección de Saura. (...) es el trabajo más completo de la compañía, un auténtico trabajo de creación artística.
 
 

ANTONIO PARRA * La Opinión (Murcia), 1 de octubre de 2003
Desde hace años cada estreno de Alquibla, la compañía teatral murciana dirigida por Antonio Saura, un hombre que ha demostrado sobradamente su talento, se convierte en un verdadero acontecimiento. ¿Cuándo se ha visto que una compañía murciana llene los teatros (...)? Pero en el caso de Alquibla (...) se espera con expectación en cada uno de sus montajes, en un momento en el que el reclamo del teatro en la Región es escaso (...) la historia de Alquibla es admirable en muchos sentidos (...) y cada uno de sus montajes - algo insólito - es un éxito dentro y fuera de la Región.
 
 


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